El origen de estos productos está profundamente ligado a El Bierzo y a la familia Valcarce, cuya visión siempre ha estado marcada por el respeto al entorno, a las personas y a la tradición local.

Los productos artesanales elaborados por la cooperativa del valle son alimentos de gran calidad, nacidos de métodos tradicionales y del trabajo de pequeños productores que se enfrentan a un reto común en muchos entornos rurales: sobrevivir y crecer en un mercado cada vez más global, visual y competitivo sin perder su esencia.

La idea de modernizar la imagen de los productos partió siempre de una premisa clara: hacerlo sin desvirtuar su origen. En este proyecto de packaging nos hemos encargado de realizar las ilustraciones, el diseño y el asesoramiento en materiales, con el objetivo de vestir de forma elegante estos sabrosos productos.

Así, las trece ilustraciones se convierten en el recurso clave para narrar el paisaje berciano, el trabajo artesanal y el carácter humano del proyecto.

El diseño mantiene una línea tradicional, pero aporta claridad, coherencia y reconocimiento a unos productos honestos, de calidad y con identidad propia.

 

Este proceso de modernización no pretende romper con lo tradicional, sino ponerlo en valor, hacerlo visible y comprensible para nuevas generaciones y nuevos contextos de consumo. El resultado es una línea de productos que mantiene su raíz, pero habla un lenguaje actual, capaz de competir, emocionar y contar una historia auténtica desde El Bierzo al mundo.